lunes, 27 de septiembre de 2010

Los grandes momentos de la vida son como un despertar, estan llenos de sorpresas, de belleza, de magia, de ternura.
Los grandes momentos de la vida viven colmados de corazones acelerados, llenos de cosquillas en la panza, de sudor en las manos, de ilución.
Pero, en general, los grandes momentos de la vida, ocurren más tarde de lo esperado.
Cuando lo que queres tarda en llegar, el deseo crece, se fortalece, y tu corazon se va preparando para recibir eso que tanto esperás.
Si no estas listo para lo que deseás, es como comer una frutilla verde, es agria, no la disfrutás.
Por algo ciertas cosas se hacen esperar.
Las cosas importantes llevan tiempo, cuestan trabajo, tiempo, dedicación.
El deseo se vuelve fuerte cuando uno se da el tiempo de desear. Si entre el deseo y la realización, no hay tiempo, el deseo se vuelve débil, descartable.
Queremos todo rápido: la comida ya, los resultados ya, lebantar el tubo del telefono y que el delivery, nos traiga la felicidad, ahora.

Saber esperar, es saber desear.

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